La agenda política y económica argentina tuvo uno de sus momentos centrales el 27 de agosto, cuando la Cámara de Diputados otorgó media sanción a dos iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el proyecto conocido como Inocencia Fiscal II.
La reforma del Banco Central fue aprobada con 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones. La iniciativa propone establecer como misión prioritaria la preservación del valor de la moneda y modificar las condiciones bajo las cuales la entidad puede financiar al sector público. Tras la votación, el proyecto fue girado al Senado para continuar su tratamiento legislativo.
En la misma sesión, Diputados aprobó por 139 votos a favor y 110 en contra el proyecto de Inocencia Fiscal II. La propuesta busca modificar aspectos del régimen tributario y facilitar la declaración de determinados activos y ahorros, con el objetivo de promover su incorporación al sistema formal.
Ambas iniciativas generaron posiciones contrapuestas entre el oficialismo y la oposición. Mientras sus impulsores sostuvieron que los cambios pueden contribuir a fortalecer la estabilidad monetaria y dinamizar la economía, sus críticos expresaron reparos sobre los efectos tributarios, los controles y las posibles consecuencias distributivas.
La jornada legislativa reflejó la centralidad de las reformas económicas en la estrategia del Gobierno y abrió una nueva etapa de debate en el Senado, donde debía definirse la continuidad de ambos proyectos.
Las decisiones sobre política monetaria, formalización de activos y régimen tributario permanecieron entre los temas relevantes para el rumbo económico del país.





